recompensa por fallos
La oferta permanente de una empresa: encuentra un agujero de seguridad en nuestro producto, avísanos en lugar de venderlo y te pagamos.
Una recompensa por fallos es un trato entre una empresa y los investigadores de seguridad del mundo entero. Encuentra un fallo en nuestro software, comunícanoslo en privado y te pagaremos por ello. El importe depende de la gravedad, y un fallo serio en un sistema operativo muy extendido puede alcanzar seis cifras. La idea es que revelar el fallo de forma honesta resulte más atractivo que la alternativa, que consiste en vender ese mismo fallo a alguien que piensa usarlo.
El modelo funcionó bien durante dos décadas y hoy está bajo tensión. Cada informe tiene que ser leído y verificado por una persona, y los modelos de lenguaje han abaratado enormemente la producción de algo que parece un informe competente sin serlo. Apple, entre otras, ha empezado a limitar cuántos informes puede enviar cada investigador, lo que protege a quienes revisan pero también hace que a veces los hallazgos genuinos no consigan entrar.