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La IA ya busca errores de software y está encontrando muchísimos

El número de vulnerabilidades graves de software notificadas en un solo mes acaba de multiplicarse por 3,5 hasta alcanzar un máximo histórico, mientras los modelos de IA aprenden a encontrar fallos de seguridad por sí solos. Aquí se entremezclan buenas y malas noticias, con una conclusión sencilla para todos.

Ilustración risográfica: un gráfico de barras ascendente formado por iconos de errores, con un alto pico coral y una lupa; un aumento de vulnerabilidades detectadas por IA

Algo importante está cambiando en la seguridad informática y los investigadores de Epoch AI le han puesto una cifra. En junio de 2026, las organizaciones notificaron alrededor de 1.500 vulnerabilidades graves de software, más de 3,5 veces el anterior récord mensual. La causa está bastante clara: los modelos de IA se han vuelto buenos para encontrar fallos de seguridad por sí solos y les han dado rienda suelta.

Una definición rápida: una «vulnerabilidad»a menudo llamada CVE, que no es más que su número de identificación público, es un fallo de software que un atacante podría aprovechar, como una cerradura débil en una puerta digital. Tradicionalmente, encontrarlas ha sido un trabajo humano lento y especializado. Ahora la IA lo hace a gran escala. Anthropic afirmó a principios de este año que uno de sus modelos puede descubrir fallos de forma autónoma y, según se informa, su programa «Glasswing» ha encontrado más de 10.000 vulnerabilidades graves. OpenAI desarrolla una iniciativa similar. Por eso el gráfico se dispara de repente.

Aquí está el dilema: ¿es bueno o malo? Ambas cosas, y van unidas. Todos esos fallos ya existían; la IA no los creó, solo encontró lo que siempre había estado ahí, de modo que ahora pueden corregirse. Eso es realmente positivo: es como desecar un pantano. El problema es que la corrección va por detrás del descubrimiento. Los responsables del software tienen que preparar parches y después todas las personas que lo utilizan deben instalar realmente las actualizaciones. Esa cadena humana no se acelera solo porque la IA detecte fallos más deprisa. Peor aún, los atacantes acceden a las mismas herramientas de IA, por lo que una vulnerabilidad puede convertirse rápidamente en un arma una vez que se hace pública. La propia Anthropic advirtió de que sus modelos encuentran errores con mayor rapidez de la que los desarrolladores pueden corregirlos. Una salvedad razonable: el recuento de CVE es una medida imprecisa y quienes notifican los fallos asignan su gravedad, pero resulta difícil restar importancia a un aumento de 3,5 veces.

Qué significa esto para ti: El intervalo entre «fallo descubierto» y «fallo aprovechado» se está acortando, lo que convierte un consejo aburrido en algo repentinamente urgente. Activa las actualizaciones automáticas siempre que puedas: en tu teléfono, ordenador y aplicaciones, y sobre todo en aquello que gestiones tú mismo, como un servidor doméstico o un sitio web. Mantén una lista sencilla del software que realmente utiliza tu hogar o tu empresa, para saber qué necesita parches. Y si mantienes algún programa de código abierto, prepárate para recibir más informes de errores generados por IA y reserva tiempo para separar los reales del ruido.

Fuentes

Fuentes: https://epoch.ai/data/cve

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