El consumo eléctrico de Google aumentó un 37 % en un año, y la IA es la causa
El propio informe medioambiental de Google muestra que su consumo eléctrico crece a un ritmo récord y que sus centros de datos ya demandan más energía que algunos países enteros. Una explicación clara del coste energético real del auge de la IA y de por qué constituye un argumento discreto a favor de ajustar la IA a cada necesidad.
La IA funciona con electricidad, mucha electricidad, y Google acaba de poner una cifra concreta a la tendencia. En su informe medioambiental anual, publicado el 30 de junio, la empresa reveló que su consumo eléctrico aumentó un 37 % en un solo año, el mayor incremento de su historia, y que ha crecido más de un 250 % desde 2019. Solo sus centros de datos consumen ya más de 42 millones de megavatios hora al año, una cifra comparable al consumo eléctrico total de los hogares de un país como Nueva Zelanda o Dinamarca.
Google reconoce con una franqueza poco habitual el motivo: la construcción de infraestructura para productos de IA y servicios en la nube. En palabras de la propia empresa, la expansión de la IA «está acelerándose actualmente más deprisa que la descarbonización de la red». Dicho de forma sencilla, añade capacidad de IA con mayor rapidez de la que el suministro eléctrico se vuelve más limpio.
Hay matices reales que merece la pena reconocer. Google redujo ligeramente sus emisiones directas, igualó el 100 % de su consumo eléctrico con compras de energía renovable por noveno año consecutivo y firmó acuerdos para obtener más de 12 gigavatios de nueva energía limpia. Sin embargo, las emisiones de su cadena de suministro, fábricas de chips y construcción de centros de datos, aumentaron un 25 %, gran parte en regiones que todavía queman combustibles fósiles. Y esa cifra del «100 % renovable» merece una lectura escéptica: significa que, en el conjunto del año, Google compra suficiente energía limpia para compensar sobre el papel su consumo, no que sus centros de datos funcionen con energía limpia a todas horas. Google no es el único culpable: todas las grandes empresas de la nube muestran la misma curva. Pero, como primer gran informe medioambiental de 2026, marca un tono incómodo: la época en que las tecnológicas cumplían discretamente sus objetivos climáticos está chocando con la época de la IA.
Qué significa esto para ti: Cada pregunta que envías a una IA en la nube se ejecuta en esta infraestructura y el coste energético termina reflejándose en el precio de estos servicios. Dos ideas prácticas. La primera: considera la eficiencia una elección real. Un modelo pequeño que resuelva tu tarea utiliza una fracción mínima de la energía, y del dinero, que consume uno gigantesco; adapta la herramienta al trabajo. La segunda: es un argumento poco valorado a favor de la IA local. Un modelo que se ejecuta en tu propio ordenador traslada el coste energético a tu contador, donde puedes verlo, y los equipos modernos consumen sorprendentemente poca energía en tareas cotidianas. Ajustar el tamaño de la IA a tus necesidades beneficia tanto a la factura como al planeta.
Fuentes
Fuentes: https://blog.google/company-news/outreach-and-initiatives/sustainability/2026-environmental-report/
Microsoft vuelve a reconstruir Copilot, esta vez con una IA que trabaja en segundo plano
Un memorando filtrado revela que Microsoft fusionará sus aplicaciones Copilot y añadirá agentes «AutoPilot» en segundo plano que gestionan por sí solos el correo electrónico y la agenda. Destaca una frase de un directivo: la aplicación tiene que «ganarse el derecho a existir». Esto es lo que viene y lo que conviene valorar.